Que nadie pretenda que entienda el por qué de ciertas cosas.
Un día salgo corriendo, otro día me paseo tranquilamente, o pego un acelerón… pero siempre con mis sueños, con mis principios y mis ideales de la mano.
Y si alguien los quiere desafiar, absténganse… los desafío yo, y mucho es.
Desde que aprendí a respirar por mí misma, he tenido claro el sentido de mi vida.
Seré una luisa, pero voy a luchar por lo que quiero. Porque sé que voy a dedicar mi vida a ello, cueste lo que me cueste.
O por lo menos voy a luchar por ello, porque mi lucha acaba de empezar. Y por muy mal que esté el mercado laboral, perdóname, pero quiero dedicar mi vida a aquello que me hace plenamente feliz.
Feliz se puede ser de muchas formas. Te puede hacer feliz una persona que te demuestra que está ahí cada vez que lo necesitas, te puede hacer feliz el plasmar tus emociones en un cuatro al óleo o en las paredes de tu barrio, puedes ser feliz escribiendo el próximo hit del verano o simplemente anotando tus pensamientos en un pequeño cuaderno que guardas en ese último cajón, puedes ser feliz olvidando un amor o volviéndote a enamorar…
Pero la razón de mi felicidad es la materia prima de mi pensamiento. Y cada día me levanto para serle fiel, le soy y le seré fiel… porque sé que el mundo necesita otra realidad con la que fundirse.
Y esa realidad empieza desde muy abajo, desde lo mas simple, desde lo más fácil y lo más complejo… LA EDUCACIÓN.
Así que ella voy a dedicar mi esfuerzo, mis ganas, mis silencios y mis gritos.
Porque no solo es importante que terminen cada curso con las tablas de multiplicar aprendidas, no.
Parto de la base de que la razón puede limitar el pensamiento de esas personitas que acaban de comenzar a pensar… Así que, por lo que debemos de luchar como maestros, madres, hermanas, primas, titas, sobrinas, vecinas y conocidas es por despertar en la infancia las ansias de volar y de cambiar cada pequeño detalle que les perturbe el instinto. Y que sean conscientes de que no les hace falta ningún punto de apoyo para levantar su mundo.
Parto de la base de que la razón puede limitar el pensamiento de esas personitas que acaban de comenzar a pensar… Así que, por lo que debemos de luchar como maestros, madres, hermanas, primas, titas, sobrinas, vecinas y conocidas es por despertar en la infancia las ansias de volar y de cambiar cada pequeño detalle que les perturbe el instinto. Y que sean conscientes de que no les hace falta ningún punto de apoyo para levantar su mundo.
Eso es en lo que tiene que creer cada uno, en su mundo.
Y la ternura de la niñez y la pureza de su pensamiento, no tiene ni límites ni fronteras para luchar por otra realidad, por otro mundo.
Y si te gusta, seguro que a la vuelta de la esquina hay otra que te gusta mucho mas.
Yo voy a luchar porque sí, porque el mundo puede cambiar. Y desde los cimientos se empieza la evolución del futuro!
